Isabel
Ayer llovía a cántaros. Una tormenta eléctrica como hacía tiempo no veía.

El cielo, gris profundo virando al negro. El agua, cayendo como cortinas. Los rayos, iluminándolo todo. Y yo aún en la calle, a dos minutos de casa, bajo el paraguas medio roto y con el frío en los huesos. Sin embargo, algo raro había en mí.

Siendo sureña de nacimiento no he sido capaz de vivir sin sol; los días de lluvia me han entristecido y sumido en el medio-letargo propio de los roedores. Ayer sentí otras cosas... sentí un extraño placer en ver caer el agua, en esa humedad que me envolvía. Sentí un gusto especial al oir la Naturaleza rugir a mi alrededor. Cuando llegué a casa sonreía y lo mejor que se me ocurrió es darme un antojo: mi chocolate, placer para los sentidos, goce especial que disfruto mejor a solas y paladeo lentamente para que sea lo único que me embriague en aquel momento.
El chocolate y los truenos, la lluvia y el sabor dulce, la calma en medio de la tormenta.

Todo son cambios, todo evolución, todo es apreciar lo que antes no había considerado. Quizá encuentre novedades que me produzcan las mismas extrañas ganas de vivir y disfrutar que ese pequeño instante del otoño mojado.
8 Responses
  1. Fran Says:

    Y un baño de chocolate? Empapada y relamiendote


  2. Anónimo Says:

    Hizo usted muy bien en no mezclar todo eso con churros, los efectos secundarios son brutales.
    Bueno, ya si acaso otra noche y eso...No ceje de/en embriagarse.
    POr cierto, en lo referente al anterior post ¿Que fem?.
    Nvlcllar.


  3. Isabel Says:

    ¡Ay, Fran! Unas ideas espectaculares las tuyas. No sé cómo me vería empapada en chocolate... mejor en tableta y con almendras.
    Nvlcllar... qué fem?? Pues rescatar, como no. Como siempre, me pierdo en tus preguntas, aunque sé que, como siempre, me rescatarás.
    Besos a los dos y gracias por estar y, sobre todo, por ser.


  4. muxica Says:

    Que buena combinación, tormenta, lluvia y chocolate, y si abres la ventana entrará un rico y romántico olor a ozono.
    Un biquiño mi amiga, eres dulce como el chocolate con leche ajajjajajjaja
    Que las tormentas siempre nos pillen abrigados.


  5. Ana Says:

    Me recuerda eso de que las penas con pan son menos penas, la lluvia con chocolate es más dulce.
    Le sabes encontrar el lado bueno a una tormenta inoportuna, al mal tiempo buena cara, endulzar la vida cuando caen chuzos de punta.
    Interesante receta, tomo nota para futuras ocasiones.
    Seguro que el resultado es una maravillosa lluvia de sensaciones felices.

    Te dejo besos de chocolate y nata llenos de cariño.


  6. celtaj Says:

    Es que... lo dices de una manera...

    Que a cualquiera le apetece irse ahí, contigo, mojarse bajo la lluvia, soportar los truenos... calarse todo entero... correr bajo soportales... y sonriendo.

    Para después... el chocolate.

    (¡envidia mía!)

    Un abrazo.


  7. Guitarrero Says:

    Si es que hay pocas cosas como saberse dueño de uno mismo. Hasta los truenos y los paraguas rotos tienen su encanto.

    Si encima te espera el chocolate, Fran metido en una bañera y celtaj corriendo de soportal en soportal como un crío... acabo de sonreír por primera vez en este día gracias a ti.


  8. erik Says:

    Mira por donde, yo un poquito mas arriba pero muy poco, y sin embargo pese a los dias de sol, ciento y un dias en esta tierra mia, lo he puesto asi, porque estando en el ciberespacio lo correcto hubiera sido mas booleano, pero que va tan solo asi ya son demasiado digitos para decir cuan harto de sol voy...

    Reconozco que me gustan los dias tristes que dice la gente, lluviosos, asi normalmente me pillan paseando por mi castillo y por mi ciudad medieval y disfruto de la tormenta y del agua, ya lo he escrto muchas veces en el otro blog
    el del fantasma ahora casi abandonado, ya casi no viene Erik por aqui nunca.
    Pero volviendo al maravilloso tiempo lluvioso, decia que cuando paseo por alla arriba mojandome al final de la tarde noche, solai acabar en una cafeteria en la que acaba tomando un chocolate caliente y tremendamente negro.

    Y maravilloso

    hasta pronto.